Lo mejor y lo peor se suelen dar la mano en dramas humanos como el accidente de Urda, y si no que se lo digan a Miguel Castro, 32 años, cabo primero de Consuegra, que fue prácticamente el primer guardia civil que, junto con su compañero, llegó al pandemonium en que se convirtió una llanura de La Mancha este miércoles. Apenas 10 minutos después del brutal choque que mató, por el momento, a 74 personas. Castro y su "binomio" no daban abasto atendiendo a las víctimas, "pero ellos nos decían que había gente peor, incluso se ofrecían a ayudarte... La solidaridad fue inimaginable". Su mente, por cierto, se apagó en esas horas "increíbles". Ahora, poco a poco, "me voy dando cuenta de lo que ha pasado", dice. "Pero me parece que todos vamos a tardar en entenderlo".
¿Son ustedes los primeros en llegar?
Sí, una patrulla llegó un minuto antes. Llegó la de Los Yébenes, y junto a nosotros llegó también la patrulla del Seprona. Nosotros somos de Consuegra.
¿A qué hora llegan?
El aviso nos lo dan a las 8.55 horas, si no recuerdo mal. Aunque no sabíamos el alcance, pero viendo la cantidad de patrullas que estaban destinando entendimos que era una situación gorda: fuimos con la mayor celeridad posible. Tardaríamos unos 10 minutos. Llegaríamos 9.05 o poco después como muy tarde. En una situación así no te pones a mirar el reloj.
¿Qué ven al llegar?
Era catastrófico. Dejamos el vehículo en la parte donde estaba el AVE, no el Iryo, y veíamos un montón de heridos bajando de los trenes, y en otra parte que había heridos ya sentados, aunque habían pasado muy pocos minutos desde el accidente. Y nos llamó la atención que la gente, aunque había bastantes heridos graves, nos decían que fuéramos al final: 'Id allí, id allí, id allí'.
Les señalaban al primer vagón del AVE.
Eso es. Vimos que había un vagón allí atravesado y fuimos corriendo. Y al llegar allí, bueno, era terrible. Terrible. Era terrible. Era la cabeza, el que golpeó. Estaba... Bueno, como se ha visto.
O sea, que la gente estaba con situaciones de salud muy difíciles, y prefería que atendieran a otros. Algunos, extremadamente graves.
Pero nos decían: 'Mejor allí, allí'. Me quedé muy impresionado. Bueno, cuando lo piensas luego, porque en ese momento no piensas nada. Pero la solidaridad de la gente, en un momento tan extremo, era increíble. Increíble de verdad.
Le ha marcado.
Es que en ese momento estábamos muy pocos, y aquello era enorme, y había dos zonas... Y la gente se ayudaba... Fue tremendo.
EL MUNDO, fragmento de «El cabo Castro, el primero que llegó a los trenes de Urda: "Aluciné con la solidaridad, gente que estaba fatal pedía que ayudases a otros"», 30 de octubre de 2026. Toda la entrevista AQUÍ
