En 1847, el químico italiano Ascanio Sobrero produjo nitroglicerina por primera vez. Pero cuando calentó una gota de ella se produjo una explosión estremecedora. Al comprender, horrorizado, su posible aplicación a la guerra, Sobrero interrumpió toda su investigación en ese sentido. Pero sucedió que otros hombres de ciencia no lo hicieron.
ISAAC ASIMOV, fragmento de El libro de los sucesos, MAEVA-LASSER, 1988, traducción de René Cardenas & Francisco Esteva.
